Note 208 — TRANCO III
Reading edition
A la plazuela de los Herradores, aun hoy llamada así, concurrían los que alquilaban sus servicios. En los antedichos Libros de gobierno de la Sala de Alcaldes he visto un auto del año 1621 por el cual se mandó que los mozos de sillas (los que conducían las sillas de manos) asistiesen en la plazuela de Herradores y llevasen el correón al hombro. Y Tirso de Molina, en el acto III de Por el sótano y el torno, hace decir a Santillana, escudero viejo, cuando se dispone a dejar de servir a su ama, porque le ha reprendido:
«¡Miren, porque la doy luz de amantes embustidores! Plazuela habrá de Herradores y puerta de Santa Cruz: no me han de faltar dos reales y señoras de alquiler.»