Note 203 — TRANCO III
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Para desacreditar la naturaleza, porque le hacen poquísimo favor carilindos que no acaban de semejar hombres ni mujeres; y para desacreditar el rentoy, porque no parece sino que están jugando a este juego, en que los compañeros se entienden por medio de gestos y señas, a lo cual se refirió don Antonio Hurtado de Mendoza en estas seguidillas de la segunda parte del Entremés de Micer Palomo:
«De las damas de hogaño, ¿qué te parece? —Capadillo, pues juegan con seis y siete. —¿Y de las que se atapan en la comedia? —Al rentoy, pues te muelen haciendo señas.»