Note 8 — PRÓLOGO
Reading edition
En uno de los reimpresos por mí (Cinco poesías autobiográficas de Luis Vélez de Guevara. Madrid, 1908, pág. 11):
«Esto es cuanto al Archiduque; cuanto a marciales papeles de servicios de seis años, escuchadme atentamente. Si busca Antonio de Losa soldados que a hablaros entren, que no sin causa el aplauso vuestro su atención merece, Saboya me vió y Milán; en los años diez y siete de mi edad, medié la pica al grabado peto fuerte(a), con el tercio de Bretaña, siguiendo al Conde de Fuentes desde Baya de Zahona, por ambiciones de nieve, hasta que, treguas haciendo con Saboya los franceses, pasé a Nápoles, de donde a buscar en sus bajeles la caravana salí por todo el mar del Oriente, con don Pedro de Toledo, rayo español de Berzeli. De plomo, como de gorra, nos saludamos mil veces las turquescas escopetas con los cristianos mosquetes, descubrimos las montañas de la provincia que tiene el obelisco de Dios en prisión irreverente, hasta que el heroico brazo vuestro a rescatar se llegue, para que el número diez acrecentéis a los Nueve, y en la primera jornada de Argel fué mi coselete, espejo al sol, que, Narciso, por mi se negó a las fuentes, llegando a Valladolid la misma noche del viernes que, para dicha del mundo, vos nacéis y Cristo muere.»
(a) Como veremos en seguida, no tenía diez y siete, sino veintiún años, cuando dejó su plaza de paje. Trascordóse, pues, Vélez, o, lo que más creo, le hizo escribir diez y siete la fuerza del asonante.