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El Diablo Cojuelo

Note 18 — PRÓLOGO

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Sólo producían lo poco en que las compraban los autores de compañía o las corporaciones que las habían encargado: seiscientos reales, u ochocientos a lo sumo. Por lo menos de seiscientos no creía Jerónimo Dalmao, en 1616, que Luis Vélez se prestase a componer cierta comedia a lo divino (Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1878). Y don Pedro Calderón, en la jorn. I de Nadie fíe su secreto, comedia anterior al año 1651, hizo decir a dos de sus interlocutores:

«D. ARIAS. Aquí la doncella vive....

LÁZARO. Ni la oigas ni la veas, señor, hasta que se haga; que son como las comedias: sin saber si es buena o mala, ochocientos reales cuesta la primera vez; mas luego dan por un real ochocientas. Déjala imprimir primero; que comedias y doncellas, como estén dadas al molde, las hallarás por docenas.»

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