Note 17 — CAPÍTULO XVII.
Reading edition
Pág. 165.—La carrera de la enseñanza debiera ser una profesion en que se fijaran definitivamente los que la abrazasen. Desgraciadamente no sucede así, y una tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña como á la aventura, y solo miéntras se espera otra colocacion mejor. El orígen del mal no está en los profesores; sino en las leyes que no los protegen lo bastante, y no cuidan de brindarles con el aliciente y estímulo, que el hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es capaz en algunos años de producir beneficios inmensos á un pais: él trabaja en una modesta cátedra, sin mas testigo que unos pocos jóvenes; pero estos jóvenes se renuevan con frecuencia, y á la vuelta de algunos años ocupan los destinos mas importantes de la sociedad.