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El Criterio

Note 12 — CAPÍTULO XII.

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Pág. 102.—Lo dicho en la Nota 3 sobre la diferencia de los talentos deja fuera de duda lo que acabo de asentar en el capítulo XII. Sin embargo para hacer sentir que la escena de los Sabios resucitados no es una ficcion exagerada, citaré un ejemplo que equivale á muchos. ¿Quién hubiera pensado que un escritor tan fecundo, tan brillante, tan lozano y pintoresco como Buffon, no fuese poeta ni capaz de hacer justicia á los poetas mas eminentes? Tratándose de un hombre que solo se hubiese distinguido en las ciencias exactas, esto no fuera extraño; pero en Buffon, en el magnífico pintor de la naturaleza, ¿cómo se concibe esta anomalía? Sin embargo la anomalía existió, y esto basta á manifestar que no solo pueden encontrarse separados dos géneros de talento muy diversos, sino tambien los que al parecer solo se distinguen por un lijero matiz. «Yo he visto, dice Laharpe, al respetable anciano Buffon, afirmar con mucha seguridad que los versos mas hermosos estaban llenos de defectos, y que no alcanzaban ni con mucho á la perfeccion de una buena prosa. No vacilaba en tomar por ejemplo los versos de la Athalia y hacer una minuciosa crítica de los de la primera escena. Todo lo que dijo era propio de un hombre tan extraño á las primeras nociones de la poesía, y á los ordinarios procedimientos de la versificacion, que no habria sido posible responderle sin humillarle.» Y adviértase que no se habla de un hombre que pensase ménos en la forma del escrito que en el fondo; se habla de Buffon, que pulia con extremada escrupulosidad sus trabajos, y de quien se cuenta que hizo copiar once veces su manuscrito Epocas de la naturaleza; y sin embargo este hombre que tanto cuidaba de la belleza, de la cultura, de la armonía, no era capaz de comprender á Racine, y encontraba malos los versos de la Athalia.

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