Note 40 — XVII
Reading edition
Fuera de su altura excepcional, el obelisco no tiene interés artístico; se sube al top por un ascensor y se contempla en proyección el tablero urbano con sus «magníficas distancias». En el revestimiento de las paredes interiores están embutidas varias piedras «memoriales», enviadas de otros tantos países del orbe: Grecia, Bremen, Brasil, Cherokee Nation, Arabia, China, etc. La de Suiza es notable por este detalle preciosamente grabado en su cara visible: procede precisamente del spot donde William Tell escaped from Gessler!!