Note 101 — VIII.
Luis Navarro y Calvo translation
En el fragmento de la carta del Arte de navegar de Pedro de Medina, publicado por primera vez en 1545, la isla de Guanabán, una de las Bahamas, sin duda Guanahaní, está puesta en un meridiano que pasa casi junto al cabo más oriental de la isla de Haïti; pero en la misma carta hay otros nombres, puestos como al azar. Si en el bosquejo de una carta de 1493, publicado por Bossi (Vita di Colombo, páginas 169, 175, 177 y 179), conforme á la edición de la carta dirigida al tesorero D. Rafael Sánchez, la palabra «Hyspana» indica Haïti (Hispaniola), lo alto de la carta sería el Mediodía, y en tal caso, Isabela estaría al NO. de la Fernandina, mientras Colón dice que está al SE. Conceptois Mariæ (según la ortografía del manuscrito) estaría al Norte de Fernandina, cuando, ateniéndonos al Diario de Colón, debería estar al E. Si se quiere que, en esta absurda invención, las torrecillas (la città con muraglie) designen la fortaleza de Navidad, construída á fines de Diciembre de 1492, y que Hyspana sea la península Española, la orientación es todavía más confusa, y en tal caso, Guanahaní estará al Sur de Haïti y de Isabela.
Estas incertidumbres acerca de la posición de Guanahaní, una de las islas Yucayas ó Lucayas al norte de Cuba ó de Haïti, pueden provenir en parte de la costumbre, bastante antigua, de prolongar las Lucayas hasta junto al Abre los ojos y las islas Turcas. Martín Fernández de Enciso, alguacil mayor de la Tierra firme de las Indias occidentales, no conocía aún esta extensión hacia el Este. Dice terminantemente en su obra, que ha llegado á ser rarísima (Suma de Geographia, impresa en Sevilla en 1519 por el alemán Jacob Kronberger, p. h. 3): «Esta isla de Cuba tiene á la parte del Norte á las islas de los Yucayos, que son más de 200»; y añade que los indios yucayos, de color moreno, tan habituados están al alimento de pescado y vegetales, que mueren si se les lleva á país donde coman mucha carne; observación que confirma lo que en otra parte dije acerca de la falta de flexibilidad de la constitución física en el hombre no civilizado.
El obispo Bartolomé de las Casas, en su tratado, publicado en 1552 (Obras del obispo Casas, ed. de Sevilla, 1646, y Narratio regnorum indicorum per Hispanos quosdam devastatorum, 1614, pág. 28), no sigue á Enciso: habla de las «islas de los Lucayos, comarcanas á la Española y á Cuba.» Esta extensión del nombre de las Lucayas hacia el Este «más allá de los Caicos», ha pasado en la Descripción de las Antillas de Herrera (Décadas, t. IV, pág. 13).