Note 53 — IV.
Luis Navarro y Calvo translation
Empleo esta expresión rara en el sentido que hoy le dan casi todos los pilotos españoles, oponiendo la mar agitada y tempestuosa al N. del paralelo 35° (el golfo de las Yeguas), á la mar tranquila y llana de los trópicos (el golfo de las Damas). En su origen, á fines del siglo XV y principios del XVI, la denominación de golfo de las Yeguas sólo se aplicó á la parte del Océano Atlántico entre las costas de España y las islas Canarias, á causa del gran número de yeguas que morían en la travesía desde los puertos de Andalucía á las Antillas, y que eran arrojadas al mar antes de llegar á Canarias. Al S. de estas islas, los animales sufrían menos los balances del barco y se habituaban á la navegación. Oviedo (Historia general de las Indias, lib. II, cap. 9, fol. 12) dice que morían muchas más vacas que caballos, y que esta parte de mar al N. de Canarias se la debía llamar el golfo de las Vacas. Hoy dicen los pilotos españoles que se va á América por el golfo de las Damas (Acosta, libro III, cap. 4) y que se vuelve por el golfo de las Yeguas, interpretando esta última locución de un modo impropio «por el aspecto de la gran ola espumosa que salta como una yegua».
Merece notarse que á pesar de la imperfección del arte náutico y de la incertidumbre de las rutas, se hicieron algunas veces, en los primeros tiempos de la conquista, muy rápidas travesías. Oviedo dice (l.c., pág. 13) que en 1505, mientras el emperador Carlos V estaba en Toledo, dos carabelas volvieron en veinticinco días de la isla de Santo Domingo al río de Sevilla.