Note 171 — X.
Luis Navarro y Calvo translation
Véase en esta correspondencia, publicada por el Sr. Clemencín, las censuras que el Arzobispo dirigió á la Reina por el lujo de las fiestas, bailes y comidas que hubo en la corte durante su permanencia en Perpiñán á causa de la visita de los embajadores franceses, encargados de hacer la cesión del Rosellón. (Memorias de la Academia de la Historia, t. VI, páginas 363-375.) La justificación de la Reina y las explicaciones que ella da al Prelado acerca de las engañosas apariencias de la galantería francesa, son de una ingenua y amable sinceridad.
La cesión de Perpiñán en 1493, que Anghiera llama «ingens et insigne municipium in ipsa Galliæ Narbonensis planitie», encuéntrase relatada en Anghiera, Opus epistol., lib. VI, capítulos 128, 131, 134, 135. La persecución que sufrió el confesor Talavera, después de la muerte de la reina Isabel, fué obra del inquisidor de Córdoba, Diego Rodríguez Lucero, llamado obscurantista por el mismo Anghiera, para quien el tribunal de la Inquisición es præclarum inventum et omni laude dignum.