Note 299 — APÉNDICE II.
Luis Navarro y Calvo translation
En la Vida de Agrícola (cap. 10) atribuye, al contrario, Tácito estos mismos fenómenos á un mare pigrum et grave remigantibus, á la ausencia de tierras que son llamadas con razón causa et materia tempestatum; porque la desigual distribución de las superficies opacas (continentales) y diáfanas (oceánicas), es una de las principales causas del conflicto de las corrientes aéreas y de las explosiones eléctricas en la atmósfera. El nombre de mar Cronieno que Plutarco generaliza, no se aplicaba, propiamente hablando, sino más allá del promontorium Rubeæ, que separaba este mar (Plinio, IV, 13, Ducuil, de Mens terræ, VII, pág. 32, Walck) del Morimarimarusa ó Morimarusa, nombre, que, según Philemón, en la lengua de los cimbrios significa Mar Muerto. He aquí dos palabras que, según las observaciones de M. Bopp, pertenecen al parecer al sistema de las lenguas indo-germánicas, aunque con menos claridad y evidencia que Iabadiu (isla de cebada), dos palabras sanskritas, cuya significación nos conservó Ptolomeo (Geogr., libro VII, cap. 2). M. Welcker, en su ingeniosa Memoria sobre el sitio de la tierra de los Pheacienos, cree que la palabra Morimarusa alude al pasaje de los muertos en el Océano boreal, que pudo haber tomado Tácito de un comentario perdido de Plutarco, sobre Hesiodo.