Note 279 — APÉNDICE II.
Luis Navarro y Calvo translation
Timæus, vol. III, págs. 20-25; Critias, págs. 109-121 (Platón, t. IX, págs. 287-297; t. X, págs. 39-66, ed. Bip). De estas dos obras de la vejez de Platón el último diálogo no está terminado (véase también Estrabón, II, pág. 160, Alm. pág. 102, Cas.); según testimonio de Posidonio, no de Polibio, como se ha dicho en una obra llena de exactas investigaciones, Hoff, Gesch. der natürl. Verand., der Erdoberfl., t. I, pág. 169: «Posidonio encuentra más atinado adoptar la tradición (de los sacerdotes egipcios) que decir de este país lo que se dijo del atrincheramiento de Homero: quien lo ha imaginado lo habrá hecho desaparecer.» La muralla que debía poner á cubierto el campo de los griegos, «probablemente no existió jamás (Estrabón, XIII, pág. 893, Alm.; pág. 598, Cas.) y no debe su destrucción, como Aristóteles dice, á la imaginación de Homero»; Platón figura el país de la Atlántida un país de elefantes en el cual hasta se encuentran los nombres de las lenguas semíticas, porque un hermano de Atlas se llama «Gadeiros, lo que en griego quiere decir Eumelos», rico en ganados. Sabemos, sin embargo, por un fragmento de Salustio (Nunnes ad Melam., pág. 525), por Plinio (IV, 36), Dionisio el Periegetes, y sobre todo por Avieno (Ora mar., v. 267), quien se alaba con frecuencia de estas noticias tomadas de Himilcón, que Gaddir ó Gadeira es una raíz púnica (Punicorum lingua conseptum locum Gaddir vocabant. Poetæ Lat. Mim., t. V, pág. 1212, ed. Wernsd).