Note 278 — APÉNDICE II.
Luis Navarro y Calvo translation
Thucydides ait (III, 89), circa Peloponnesiaci belli tempus (anno sexto) Atalantam insulam aut totam aut certe máxima ex parte suppresam. Nat. Quæst., VI, 24. Véase también Estrabón, lib. I, pág. 105, Alm; pág. 61, Cas. Esta gran revolución física coincide, con diferencia de un año, con la tercera erupción del Etna de que hace mención la historia, después del establecimiento de los griegos en Sicilia, es decir, desde la primera fundación de Siracusa, Ol. 5, 4, según la crónica de Paros (Boeckh. Corp. Inser. Græc., t. II, pág. 335). Los terremotos del mar Egeo ¿preludiaron la erupción del Etna, á pesar de la diferencia de los dos sistemas de acción, de igual manera que hemos visto la relación entre los movimientos subterráneos de las Azores, la Luisiana y la costa de Caracas? (Rélat. hist., t. II, págs. 4-21.) No Homero, sino Hesiodo conocía el nombre del Etna, si es cierto que la palabra Αἴτνη estaba realmente en el texto de Hesiodo y que Eratósthenes no interpretó al poeta (Teogonia, v. 860), por conjeturas. En el reinado de Hierón hubo una erupción (Ol. 75, 2) grandísima que motivó las descripciones de Píndaro y de Esquilo. Refiere Diodoro (v. 6) que mucho tiempo antes de la guerra de Troya, los Sicarios, habitantes primitivos de la parte oriental de Sicilia, y por tanto, anteriores á los Sículos, se vieron obligados, por las erupciones del Etna, que duraron muchos años, á refugiarse en las partes occidentales de la isla. Tucídides llama tercera erupción á la de la Ol. 88, 3 (lib. III, 116). Es probable que Hesiodo conociera el Etna por los fenómenos volcánicos anteriores al establecimiento de las colonias griegas.