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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 2

Note 273 — APÉNDICE II.

Luis Navarro y Calvo translation

Por lo frecuente que es confundir al célebre filósofo L. Annæus Séneca con su padre, M. Annæus, esposo de Helvia, y á quien erróneamente han sido atribuídas las tragedias, los profesores de Salamanca, en las famosas polémicas con Cristóbal Colón en 1487, de que antes hablamos, le objetaban «que la extensión del Océano era infinita, como lo probaba el filósofo Séneca». En este argumento de los catedráticos de Salamanca no hay más que un error de persona: quisieron hablar del retórico M. Annæus Séneca, que vivió en tiempo de Augusto en Roma, y trata en las Suasoriæ (I, I) esta tesis: ¿Se embarcará Alejandro en el Océano, estando la India á la extremidad del mundo, más allá de la cual comienza la noche eterna? Voss (Kleine Schriften, t. II, pág. 241). La frase que emplea Fernando Colón, en la Vida del Almirante (cap. XI), de que los profesores se fundaban en la autoridad de Séneca, quien asegura, por vía de cuestión, que en tres años no se llegaría al fin de Levante, denota las Suasoriæ, las ficticias discusiones de los retóricos. En el texto no se habla de los tres años; se afirma «ultra Oceanum rursus alia littora, alium nasci orbem, nec usquam naturam rerum desinere sed simper usde ubi desisse videatur, novam exurgere»; pero el autor deduce, después de largas y fútiles digresiones, que Alejandro no debe embarcarse para buscar otro mundo. Idéntica deducción hacía la Facultad de Salamanca en 1487, procurando, por medio de doctos argumentos, impedir el descubrimiento de América.

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