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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1

Note 198 — IX.

Luis Navarro y Calvo translation

Baldelli, Milione, t. I, pág. 33. La sospecha de las adiciones fúndase en datos, al parecer, debidos á un monje, Talián, que recorrió la Etiopía. La conjetura de Ramusio y de tantos geógrafos modernos, de que Fra Mauro había copiado un mapa traído por Marco Polo del Catay, ha sido, en mi opinión, victoriosamente refutada por el cardenal Zurla (párrafos 136-143). La orientación del mapamundi de Mauro, en el cual el Mediodía, como en el planisferio de Velefri (del siglo XV), publicado por el sobrino del cardenal Borgia, está situado en la parte superior del mapa (cayendo, por tanto, el Oriente á la izquierda), choca, sin duda, cuando se recuerda que en China, donde, según las nuevas é ingeniosas investigaciones de M. Kalproth, los marinos se guiaban por medio de la brújula desde el siglo III de nuestra era, la aguja imantada lleva el nombre de aguja que muestra el Sur, Tchinantchin.

La dirección del comercio del Norte al Sur y al Suroeste daba especial importancia á la región meridional; pero las orientaciones de los mapas fueron, al parecer, por largo tiempo bastante arbitrarias. En el mapamundi circular de Andrés Bianco, mucho más antiguo que su Portulán de 1436, y hasta quizá copiado de un mapa del siglo XIII, el Sud está á la derecha, como también en el mapamundi de la Biblioteca de Turín, anejo á un comentario del Apocalipsis compuesto en el año 787 y transcrito en el siglo XII (Cod. manuscripti. Bibl. Taurín, 1749, t. II, página 29, Col. XCIII). El mapa fragmentario del monje Cosmas Indicopleustes, lo mismo que el mapa general de Edrisi, de la Biblioteca Boldeyana, que con frecuencia he citado, están orientados como acostumbramos á orientar nuestros mapas, el Oriente á la derecha. La antigüedad siguió generalmente el ejemplo de Homero (Iliada, XXII, 239; Strabón, lib. I, página 34 Cas.), que hace volar el águila á la derecha hacia la aurora y á la izquierda hacía la estancia de la noche (el Poniente). Sólo Empedocles trastorna, por decirlo así, los puntos cardinales en sentido diametralmente opuesto al método de Bianco, nombrando «la derecha del mundo el Norte y la izquierda el Sur (Plutarco, Plac. phil., II, 10; Stob., Ecl. phys., XVI, pág. 358). Esto es, como observa M. Lommatzsch, un reflejo de la doctrina egipcia (Plutarco, de Isid., c. 32), que considera el Oriente como «la cara del mundo»; lo cual, no para quien mira al Oriente, sino para quien vuelve el rostro al Occidente, sitúa (como dice Empedocles) el trópico del invierno, ó sea el Sur, á la izquierda. (Lomm., Weisch. des Emp., 1830, página 200.)

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