Note 124 — V.
Luis Navarro y Calvo translation
Navarrete, t. I, páginas 9, 11, 13, 16 y 17. Dice así literalmente, conservando la irregularidad de las frases, por la costumbre de Las Casas de embrollar el estilo de Colón copiando á veces sus palabras y extractando otras el texto. El pasaje relativo á Cipango paréceme ininteligible tal como lo escribe («Esta noche dijo Martín Alonso que sería bien navegar á la parte del Sudueste: y al Almirante pareció que no decía esto Martín Alonso por la isla de Cipango, y el Almirante via que si la erraban que no pudieran tan presto tomar tierra»), si no se cambia la puntuación y se pone un punto entre las palabras no y decía.
Examinando en el Diario de Colón los días en que Oviedo y Herrera señalan grandes indicios de motín en las tripulaciones, sorprende no encontrar rastros de estos sucesos. Como á los historiadores gustan los efectos dramáticos que resultan de la oposición de los caracteres, han creído engrandecer al marino genovés exagerando los peligros á que sucesivamente le exponían la malicia, el miedo ó la ignorancia de sus marineros. Olvídase que los marinos españoles, especialmente los catalanes, los vascos y los andaluces de Palos, desde hacía siglo y medio frecuentaban las costas de Guinea y de Escocia; que la vista de una erupción en el Pico de Tenerife no podía dar espanto, como pretende Fernando Colón, á hombres habituados á visitar las Canarias, Nápoles y Mesina. (Navarrete, t. III, páginas 605 y 607); y que la travesía del Golfo de las Damas, favorecida por el tiempo más bonancible y un mar generalmente tranquilo, no podía consternar por modo tan extravagante á hombres avezados al mar. Entre el 22 y el 25 de Septiembre los compañeros de Colón, según testimonio de su hijo y de Herrera (Vida del Almirante, cap. 19; Herrera, dec. I, lib. I, cap. 10), querían arrojar al mar á su capitán mientras estuviese embebido en el estudio de las estrellas. En el Diario no se pinta el descontento con tan vivos colores; dice únicamente Colón que el viento contrario ONO. que sopló el 22 de Septiembre, «mucho me fué necesario, porque mi gente andaba muy estimulados, que pensaba que no ventaban estos mares vientos para volver á España».
El 23 de Septiembre dice: «Y como la mar estuviese mansa y llana, murmuraba la gente, diciendo: que pues por allí no había mar grande, que nunca ventaría para volver á España.»
El cuento de Oviedo, sobre los tres días que concedieron á Colón para continuar avanzando hacia el Oeste, copiado por todos los biógrafos y poetas modernos, ya lo ha refutado Muñoz (lib. III, § 7). D. Fernando Colón, que quería tan mal á Alonso Pinzón, como Las Casas á D. Fernando, no refiere el hecho mencionado, y se limita á decir «que la gente estuvo para amotinarse, perseverando en las murmuraciones y conjuraciones» (Vida del Almirante, cap. 20). Además, el día 7 de Octubre el único suceso apuntado en el Diario es un cambio de ruta. Desde el 30 de Septiembre había seguido el Almirante el camino directamente hacia el Oeste en una extensión de 250 leguas marinas, siguiendo el paralelo de 25 grados y medio; el 7 de Octubre (en la mañana siguiente á la conferencia con Martín Alonso Pinzón sobre la proximidad de Cipango) en la Niña creyeron ver tierra. Al ponerse el sol se reconoció que no era verdad; pero como las bandadas de aves dirigíanse al SO., «sin duda para dormir en tierra, el Almirante, siguiendo la experiencia de los portugueses que habían descubierto la mayoría de las islas que poseen (las Azores?), siguiendo el vuelo de las aves, permitió abandonar la ruta hacia el Oeste, y dirigirse al OSO. con el propósito de continuar en esta dirección durante dos días. No se habla ni una palabra de revuelta ni sublevación: la frase, acordó dejar el camino del Oueste, es la única que parece indicar que Colón cedió á las instancias. Esta nueva dirección le fué provechosa. Por lo demás, sin que pueda sospecharse motivo alguno que le obligara á ello, el Almirante había ya cambiado el rumbo de igual manera el 24 de Septiembre. Después de haber seguido escrupulosamente el paralelo de Gomera (latitud 28 grados) durante 390 leguas marinas, gobernó de pronto al SO. para seguir el paralelo de 25 grados y medio. El 8 de Octubre, que debía ser el día tan peligroso por la sedición, según Oviedo, está señalado en el Diario de Colón como día muy favorable para el progreso de la navegación. «La mar, dice el Almirante, está como el río de Sevilla, gracias á Dios; los aires muy dulces, como en Abril en Sevilla, que es placer estar en ellos, tan olorosos son.» Estas líneas escritas bajo la impresión de aquellos momentos no anuncian ciertamente los terrores de un espíritu alarmado.