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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1

Note 123 — V.

Luis Navarro y Calvo translation

Este suceso es extraordinario, y lo refiere el Diario con una ingenuidad que no deja lugar á duda. El barco se encontraba entonces en medio del Océano Atlántico, á 290 leguas marinas (de 20 al grado) de distancia de la tierra más próxima, la isla de Flores, y los pájaros cantores no habían sido arrastrados por las tormentas. En su segundo viaje, el 24 de Octubre de 1493, vió Colón golondrinas cuando su punto de estima le situaba á 340 leguas al ONO. de las islas del Cabo Verde. (Vida del Almirante, pág. 43). Comparando Navarrete los puntos de estima tomados, los rumbos y las distancias, cree que desde el 19 al 22 de Septiembre, época en que el Almirante observó tantas señales de proximidad de tierra, se aproximaba á las rompientes que los marinos españoles aseguran haber descubierto hacia el gran banco de fuco ó algas flotantes el año de 1802.

El teniente de navío D. Manuel Moreno, que acompañó á Churruca en su expedición cronométrica en las Antillas, sitúa estas rompientes en la latitud 28° 0′ longitud, 43° 22′ al Occidente de París. En la noche del 21 de Septiembre, Colón se encontraba, pues, á cuatro millas marinas al NE. de este peligro que hubiese podido retardar el descubrimiento del Nuevo Mundo hasta el 22 de Abril de 1500, día en que Pedro Alvarez Cabral, en su viaje á la India, fué llevado por las corrientes á las costas del Brasil. No encuentro estas rompientes en los mapas ingleses recién publicados, y su existencia merece ser comprobada, tanto á causa de la seguridad de la navegación, como por el interés histórico que inspira.

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