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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1

Note 106 — V.

Luis Navarro y Calvo translation

Nicolás de Conti tuvo que renegar de la fe para salvar la vida. Ramusio, según la edición de Venecia de 1613, dice que esta absolución fué en 1449; pero el papa Eugenio IV murió dos años antes. La redacción latina del viaje de Conti, hecha por ese mismo Poggio á quien se debe el descubrimiento de tantos preciosos manuscritos de clásicos latinos en Suiza y en Alemania, no ha llegado hasta nosotros. Lo que poseemos en italiano del viaje de Conti es una traducción hecha de la versión portuguesa de Valentín Fernández, y desgraciadamente no pasa de ser un fragmento incorrectísimo. En la Giava maggiore (Borneo?) Conti vió pájaros del paraíso, ucelli senza piedi (Ram., t. I, pág. 341 b). Son los mismos pájaros del sol (passares da sol), de los primeros navegantes portugueses. (Reinh Forster, Zool. ind., 1795, pág. 30). He aquí las palabras de Conti, que sin duda no vió más que los pájaros preparados por los indígenas y transportados de isla en isla como objetos de adorno: «Nella Giava maggiore trovansi uccelli molte volte che sono senza piedi, grandi come colombi, di penne molto sottili e con la coda lunga, i quali sempre si posano sopra gli arbori; le carne di quali non si mangiano, ma la pelle e la coda sono in grande stima perche s’usano per ornamento del capo» (Nicolás de Conti en Ramusio, t. I, pág. 345). Este pasaje, muy notable, no ha llamado la atención de los zoólogos modernos. Pigafetta cree también que se refiere á aves muertas y disecadas, pero que afortunadamente tienen patas. «Il re di Tidore mandó duoi uccelli bellisimi della grandezza d’una tortola, la testa piccola col becco lungo é lunghe le gambe uno palmo e sottili: non hanno ali, ma, in luogo di quelle, penne lunghe di diversi colori.» Pigafetta observó bien que no son las plumas de las alas, sino las de los costados las que se prolongan formando penachos más largos que el cuerpo. No vió las alas, cuya existencia niega, porque generalmente los indígenas, al disecar el ave para el comercio, le arrancan las patas y las alas. «Hanno opinione i Mori, añade el historiador del viaje de Magallanes, che questo ucello venga del Paradiso terrestre é chiamanlo manucodiata, cio é, ucello di Dio.» (Ramusio, t. I, página 367 b.) Esta palabra, repetida en la relación del viaje de Magallanes, hecha por un secretario del emperador Carlos V en una carta al Cardenal-Obispo de Salzburgo (l.c., pág. 351 b), es, según observación de mi hermano, que consta en su gran obra sobre la lengua Kavi ó Javanesa, una alteración de la palabra malaya manuk-devata formada de manu, en malayo pájaro, y devata, en malayo y sanscrito divino. La palabra manuk-devata convirtióla el viajero italiano en manuco-diata.

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