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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1

Note 444 — XXI.

Luis Navarro y Calvo translation

No carece de interés para la historia de la geografía física recordar la sagacidad con que los marinos del siglo XVI reconocieron ya las relaciones de determinados movimientos del Atlántico desde el cabo de Buena Esperanza hasta las islas Azores. Colón no había navegado al Norte de la isla de Cuba, al Oeste del meridiano de la Providencia de la Grande Abaco; pero conocía la corriente ecuatorial, á la cual atribuía los utensilios «de nuestras costas de España» arrojados á la costa de Guadalupe (Vida del Almirante, cap 46; Anghiera, Ocean., pág. 27); había experimentado también la fuerza de las corrientes de Honduras y del canal Viejo, sin haber pasado nunca por el canal de Bahama ó de la Florida. La impetuosidad del movimiento de las aguas que salen del golfo de Méjico no fué reconocida hasta 1512, cuando la expedición de Juan Ponce de León (Herrera, déc. I, lib. IX, cap. 10); y como hasta principios del siglo XVII, época del viaje de Bartolomé Gosnold, que fué directamente (1603) desde Falmouth al cabo Cod, los buques destinados á la América del Norte pasaron constantemente por el canal de Bahama, se advirtió pronto la conexidad de los movimientos pelásgicos en las costas de Méjico y de la Florida con los de las costas de Terranova y del golfo de San Lorenzo, visitados desde 1497 y 1500 por Sebastián Cabot y por Cortereal. El historiador de Felipe II, Herrera, cuyas cuatro primeras Décadas se publicaron en 1601, describe el Gulf Stream tal y como lo conocemos (déc. I, lib. IX, cap. 12). «Las aguas de los mares de África y del Atlántico, dice, corren perpetuamente hacia la América meridional, y, no encontrando salida, pasan furiosamente, primero entre el Yucatán y Cuba, después entre Cuba, la Florida y las islas Lucayas, hasta que, saliendo de un paso tan estrecho como lo es el canal de Bahama, pueden ocupar un espacio más extenso.» Hay más; el punto de vista expuesto en la reciente obra del mayor Rennell, de que el Gulf Stream recibe su primer impulso en la punta meridional de África, en el banco de las Agujas (Agulhas banc), dirigiéndose hacia el golfo de Guinea al Norte, y después, con la corriente equinoccial del Este al Oeste hacia el cabo de San Roque y las costas de la Guayana (Investig. of the currents of the Atl. Ocean., 1832, pág. 20), encuéntrase claramente indicado en la sabia Memoria de Sir Humphrey Gilbert «sobre la posibilidad de un paso por el NO. al Cathay y las Indias orientales», Memoria que, por mencionar el mapamundi de Ortelio, debe haber sido redactada en 1567 y 1576. «Como las aguas del mar corren circularmente de Este á Oeste, obedeciendo al movimiento diurno del primum movile (el sol), los portugueses encontraron muchas dificultades para avanzar hacia el Este en su trayecto desde el cabo de Buena Esperanza á Calicut: también, á causa de la poca anchura del estrecho de Magallanes, las aguas (que vienen del mar de las Indias al Sur de África) vense obligadas á subir á lo largo de las costas orientales de América hasta el cabo Freddo, distancia de más de 4.800 leguas.» (Hakluyt, Voyages, t. III, pág. 14).

El nombre de este cabo data sin duda de la expedición de Sebastián Cabot, hecha en 1517, en cuya expedición llegó hasta los 67½° de latitud y descubrió la bahía de Hudson (Mem. of Seb. Cabot, páginas 29 y 118); P. Fraser Tyler (Disc. of the Northen Coasts of Am., pág. 41). Sir Humphrey Gilbert nombra por segunda vez este Cabo Frío, y le coloca en latitud de 62° opuesto á Groenlandia. (Hakluyt, t. III, pág. 23).

Al citar este notable pasaje, es casi inútil la observación de que la corriente, «que sube por las costas orientales de América», no abarca todo el espacio desde el estrecho de Magallanes hasta el paralelo 62° Norte. La corriente del Brasil, entre Bahía y Río de la Plata, se dirige al Sur, y esta misma dirección de las aguas se encuentra al Norte de Terranova, en las costas de Labrador.

En la travesía que en 1526 hizo Diego García desde las islas de Cabo Verde al cabo de San Agustín, atribuyóse la corriente dirigida al NO. (el North West equatorial Stream de Rennell) entre los 5° de latitud meridional y los 10° de latitud boreal, al impulso de inmensos ríos de la costa de Guinea (Herrera, déc. III, lib. 10, cap. 1.º); explicación errónea que en nuestros días ha sido aplicada á las corrientes próximas á la desembocadura de los ríos de la Plata, Amazonas y Orinoco, porque las causas son más lejanas y más generales.

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