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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1

Note 460 — XXI.

Luis Navarro y Calvo translation

Grantoff. Chron. des Franciscaner-Lesemeisters Ditmar, 1829, t. I, p. XXIX, 4 y 413. Ditmar alcanza en su Crónica hasta 1101; Alberto de Bandervik solamente á 1298. La fundación de la ciudad antigua de Lubeck, situada á orillas del riachuelo de Schwartow (Helmoldi Chronica Slavorum, Lubeck, 1139, lib. I, cap. 20 y 57, p. 61 y 137), corresponde á la época que media entre los años 795 y 823. Los Rugienos la incendiaron y destruyeron en 1139, y este suceso ocasionó la fundación de la nueva ciudad de Lubeck en 1140. No habían transcurrido veinte años desde su reedificación en la época en que, según dice Gomara, llevaron allí los indios. Como esta ciudad nueva fué también destruída completamente por un incendio en 1157 (Grantoff, t. II, p. 581), la suposición de que fueran conducidos á esta ciudad comercial para mostrarlos al pueblo, náufragos llegados de las costas de Escocia ó Noruega, no me parece probable, porque hasta repugna á las costumbres de aquellos tiempos. El silencio de Helmod, que era cura de una aldea á orillas del lago de Plœn en el Holstein, es tanto más importante cuanto que en 1164 vivía aún, como su propia Crónica lo indica claramente (cap. 94, p. 213).

Consulté á un sabio, profundamente versado en la historia de estas comarcas y que habita en el mismo Lubeck, Mr. Deecke, y he recibido confirmación de las dudas que acabo de exponer. «Examinando de nuevo todas nuestras Crónicas, me escribió Mr. Deecke en Enero de 1835, nada encuentro, absolutamente nada, que permita adivinar lo que ha dado motivo á las extrañas noticias adquiridas por Eneas Silvio, Gomara y Sir Humphrey Gilbert, cuyas investigaciones sobre el paso del Noroeste nos ha conservado Hakluyt. Debo, sin embargo, deciros que en la casa donde se reunía el gremio de los marinos (Schiffergesellschaft de Lubeck), se conserva una canoa groenlandesa con una figura de madera, representando un esquimal, figura que estuvo antes cubierta con el traje propio de los esquimales. La canoa ha sido recompuesta muchas veces, y su inscripción más antigua es de 1607, pero según una tradición muy vaga, debió capturar un barco de Lubeck á este pescador esquimal en los mares del Oeste hace trescientos años. Las relaciones comerciales de Lubeck con las regiones del Oeste y del Noroeste datan de mediados del siglo XIII. Acaso Gilbert quiso decir en el reinado de Federico III. No entiendo, como vos no entendéis, lo que significan las palabras del papa Eneas Silvio: Nos apud Othonem legimus; ni la cita de Gilbert: Othon in the storie of the Gothes affirmeth. No ha existido ningún Othón que escribiera una historia de los Godos, y entre los historiadores de este pueblo, que por largo tiempo y cuidadosamente he estudiado, no hay rastro de ningún suceso parecido.»

En muchas ciudades marítimas se conservan canoas groenlandesas, y esta conservación no prueba nada por sí misma, como sucede con el cocodrilo que me enseñaron colgado en una capilla de los alrededores de Verona, y que, según la tradición popular, vino derechamente al Brenta desde la desembocadura del Nilo.» La historia de la canoa de Lubeck, según los indicios dados por los autores que acabo de citar, podría referirse muy bien á la captura de un pescador esquimal arrastrado por alguna tempestad lejos de las costas de su patria.

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