Note 436 — XX.
Luis Navarro y Calvo translation
Las inscripciones de Thevet que me mandáis, me escribe el sabio orientalista, no carecen de interés, y parece que hasta ahora han llamado poco la atención. Sensible es que no tengamos una copia exacta de los caracteres para juzgar su antigüedad y su origen. No resulta claro si la inscripción estaba en hebreo puro, lo que es poco probable, ó si el moro, hijo de judío, la hizo pasar de una escritura á otra. La frase de Thevet, «los caracteres eran tan antiguos que apenas se podían leer», es muy vaga. Aunque algunas letras del alfabeto fenicio tienen semejanza con el hebreo puro, por ejemplo, en la leyenda Karat khadaschath d’Ekhel (Doctr. nummorum, vet. p. CLV, t. II, número 5), no debe suponerse que el moro pudo descifrar la frase entera. Si la inscripción era árabe, en caracteres cúficos, debía ser fácil á un hombre de sangre africana trasladar éstos á caracteres hebraicos. Lo mismo en fenicio que en árabe se encuentra Makhtsal, que por la terminación en sal recuerda los nombres propios numídicos, por ejemplo, el de Hiempsal. Lo mismo podría leerse Taal ó Baal ben; Martharbaal ó Mathtadbaal, nombres púnicos bien conocidos (Tito Livio, XXI, 12, 45; Polybio, III, 84; Appiano, Bellum Annibal, cap. 10); pero convengo en que, dada la escasa confianza que inspira la exactitud de la copia inserta en la Cosmografía de Thevet, cualquier interpretación es arriesgada. Añadiré á estas observaciones que en las piedras esculpidas de origen oriental, las inscripciones fenicias se encuentran á veces escritas con letras griegas, y que el famoso pasaje púnico de la comedia de Plauto (el Pænulus), aunque constantemente escrito con caracteres latinos en todos los manuscritos de Plauto, sin embargo, lo imprimieron á principios del siglo XVII en letras hebraicas Felipe Parens y Samuel Petit. La transformación de un carácter en otro es sin duda fácil, pero convengo con Mr. Wilken en que es muy poco verosímil que el moro pudiera leer toda la inscripción púnica.