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Cristóbal Colón y el descubrimiento de América, Tomo 1

Note 359 — XIX.

Luis Navarro y Calvo translation

Deseo llamar la atención de los viajeros acerca de los cinco monumentos de la geografía de los siglos XV y XVI que contiene esta rica colección, llamada vulgarmente Biblioteca militar:

1.º La carta marina de 1424, notable por el nombre de Antillia. Está trazada en pergamino y pegada en tabla, teniendo 34 pulgadas y 6 líneas de larga, por 21 pulgadas y 9 líneas de ancha. Se extiende en latitud desde 26¾° hasta 62°, y en longitud desde el meridiano de Mingrelia y de Colcos (Cólchida), esto es, á 2° al Este de la orilla más oriental del mar Negro hasta el meridiano, que atraviesa el Atlántico 5° al Oeste del cabo Bojador (Bucedor). Como el mapa no tiene escala graduada, valúo la distancia por la que existe desde el cabo San Vicente hasta el cabo Finisterre. No tiene más título que una estrecha banda dirigida de Sur á Norte, que separa la Antilia de las islas Azores, donde apenas se advierten las palabras: Contest..... compa..... ancon MCCCCXXIV; lo demás, borrado por la vetustez, está ilegible. La cifra 1424 se encuentra repetida al margen del mapa hacia el Este, pero con tinta menos antigua. Como adorno en el interior de las tierras, donde la indicación de las ciudades es bastante rara, se ven el Rex Rossiæ, el Soldano di Babillonia, el convento de Santa Catalina del Monte Sinaí y las armas de las repúblicas de Génova y Venecia.

Estas figuras de príncipes, sentados en sus tronos, encuéntranse también en mapas más recientes; en el de Fra Mauro y en el planisferio de Andrés Bianco. La bandera de los caballelleros de San Juan flota sobre la isla de Rodas. En memoria de la cruzada de San Luis, el punto de embarque (25 de Agosto de 1248) está indicado en Aquæmorto (Aguas Muertas), señalando el sitio con un inmenso brazo de río (sin duda el de Arlés) que sale del Ródano. En el Asia menor, «quæ nunc vero dicitur Turchia», está sentado el Sultán Baixit, que sin duda es el gran Bayaceto Ildirim. Como este príncipe murió en 1403, después de caer prisionero de Timour en la batalla de Ancyra, la imagen de Baixit debe haber sido copiada de un mapa anterior á 1424, porque en esta época el sultán de los otomanos era Amurates II.

La imagen del Soldano di Babillonia (con un loro en el brazo izquierdo) está puesta al Oeste del Nilo, y no debe sorprender dicha posición de la figura, porque la antigua Memphis, á causa de su proximidad á la fortaleza de Βαβυλών, acantonamiento de las legiones romanas en tiempo de Strabón (Geogr., libro XVII, pág. 807 Cas), llevaba en la Edad Media el nombre de Babylonia (Wilken, Gesch. der Krenzzüge, t. I, pág. 28), y desde el tiempo de Saladino hasta la conquista de Egipto por Selim I en 1517, á los sultanes de Egipto se les llamaba Soldani di Babyloniæ (Véase Marini Sanuti, Secreta fidelium Crucis, en Bongars, Gesta Dei per Francos, t. II, páginas 23, 25 y 91).

Es, sobre todo, notable en este mapa de 1424 que (por simple reminiscencia) está en él trazado el canal de comunicación entre el Nilo y el mar Rojo, abierto por Ptolomeo Philadelphio, restablecido después por Adriano, después por los árabes y usado hasta el año de 767, según lo demostró M. Letronne, discutiendo la época del viaje á Tierra Santa del monje Fidelis y un pasaje de Gregorio de Tours (Dicuil, 1814, páginas 14-22). El canal del Nilo está representado en el mapa de Weimar en comunicación con un río que nace en Armenia, y corre primero de Norte á Sur, al Este del Líbano, volviendo después al Oeste en el paralelo de Babylon Ægypti. Este mismo río tiene un brazo que desemboca en el Mediterráneo, cerca de Alejandretta. Difícil es adivinar la hipótesis geográfica á que da lugar un concepto tan extraordinario. ¿Es el Eufrates, cuyos afluentes se aproximan á los del Oronte, cerca de Alejandretta? ¿Cómo creer que en el siglo XV se ignoraba que el Eufrates desemboca en el golfo Pérsico? No es una prolongación del Jordán por el valle que une el mar Muerto al golfo de Acaba, porque el Jordán está figurado separadamente y con bastante precisión, mientras el río anónimo que comunica con el canal de Ptolomeo en el mismo istmo de Suez nace en las montañas de Erzerum, montañas donde, según el mismo mapa, tiene sus fuentes un río (el Turak ó Boas de la antigüedad) que corre al NNO. hacia el mar Negro, y otro (el Tigris?) que se dirige al SE.

Doy estos detalles para facilitar el examen de las analogías ó de las diferencias que presenta este monumento curioso de la geografía de la Edad Media con otros mapas sepultados en los archivos de las bibliotecas de Italia. Toda la cuenca del Mediterráneo, las costas de Grecia y del mar Negro están representadas con un detalle topográfico notabilísimo, pero el yacimiento relativo ó la orientación de las costas es muy erróneo. Si se trazan meridianos al Oeste de la península Ibérica, al Este de Sicilia y al Oeste del Asia Menor, encuéntrase el Atica algunos grados al Norte de la desembocadura del Ebro, y la dirección media de la costa meridional del mar Negro coincidiendo, no con el paralelo de Oporto, sino con el de Lorient en Bretaña. Las partes orientales están colocadas demasiado al Norte, como en las cartas marinas de los genoveses (por ejemplo, la de Pedro Visconti, conservada en la Biblioteca Imperial de Viena), que remontan hasta principios del siglo XIV (Spotorno, Storia litt. della Liguria, t. I, pág. 313) y han proporcionado excelentes materiales á los portulanos del gran siglo, del infante D. Enrique, de Colón y de Gama.

2.º Un mapa que se asemeja bastante al célebre de Diego Rivero, pero anterior en dos años. Titúlase Carta universal en que se contiene todo lo que del Mundo se ha descubierto fasta aora; hizola un cosmographo de Su Magestad; anno MDXXVII en Sevilla. Está trazada en pergamino, y tiene 6 pies y 8 pulgadas de larga por 2 pies y 8 pulgadas de ancha. Perteneció á la biblioteca del sabio Ebner, en Nuremberg, y de allí pasó sucesivamente á Gotha á la biblioteca de M. Becker, y por fin á Weimar, á la colección del Gran Duque. Cítala Murr. en las Memorabilia, Bib. Norimb., t. II, pág. 97, y la ha discutido con mucho discernimiento M. de Lindenau (Zach., Mon. Corresp., October 1810). Es probable que este mapa y el de Rivero fueran traídos á Alemania con motivo de los frecuentes viajes del emperador Carlos V desde España á las orillas del Rhin y del Danubio. En Nuremberg se creyó que había pertenecido á la Biblioteca Colombina legada por Fernando Colón al Municipio de Sevilla. M. Sprengel (Muñoz Gesch. der Neuen Welt., t. I, página 429) lo confunde con el mapamundi de Diego Rivero; pero difiere de él completamente, según demostraremos en el curso de esta obra. Basta observar aquí que el mapa de Rivero presenta la costa occidental de América al Sur desde Panamá, hasta los 10° de latitud austral; en el mapa de 1527 no se ven más costas del Océano Pacífico que la meridional del istmo; nada del Choco y del litoral de Quito.

No entraré aquí en pormenores acerca de la configuración de Africa para mostrar cómo, según los portulanos portugueses, extremadamente detallados, está representado este continente en dos mapas de 1527 y 1529. Nada tan notable, por ejemplo, como el detalle de las costas de Madagascar (Isola de San Lorenzo).

Los mapas de la América del Sur, por ejemplo los de Cruz Olmedilla, Faden, Arrowsmith y Brué, parecen á primera vista copiados unos de otros; pero con atento examen se han descubierto las diferencias. Lo mismo sucede con dos mapas de África que se han querido confundir. En los dos se ven figurados buques con la inscripción: Vengo de Maluco (vengo de las Molucas). Jerusalén está situada á NO. de Suez, y la diferencia de meridianos del Cairo y Suez es de 20°, cuando en el mapa de 1424 sólo es de 2°. Este ensanche del Egipto oriental es tanto más inconcebible, cuanto que el resto del África septentrional está bastante bien figurado. Á la Etiopía de Rivero se la llama en el mapamundi de 1527 Arabia sub Ægypto. En estos mapas graduados al margen, Alejandría y toda la costa septentrional de África, hasta la Pequeña Syrte, está de 3 á 4° más al Sur de su verdadera situación.

3.º El mapamundi de Diego Rivero de 1529, del cual sólo publicó Sprengel la parte americana.

4.º Un globo, probablemente del siglo XVI, que señala el istmo de Panamá atravesado por un estrecho.

5.º Un globo de 1534.

Yo ofreceré á M. Walckenaer, para su rica colección geográfica, calcos de África de 1527 y 1529, de igual suerte que el calco del mapa de 1424.

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