Note 30 — Capítulo XXI
Enrique de Mesa y Rosales translation
El gusto por la matanza de bueyes se conserva aún en Roma, donde la afición al oficio de carnicero, entre la gente ordinaria, y el traje blanco que usan los del oficio, es una reminiscencia del honroso oficio de matador en los sacrificios paganos. En España los carniceros son gente de baja extracción y ninguno podría probar «limpieza de sangre». Francisco I nunca olvidó el «Becajo de Parigi», aplicado por Dante a su antepasado.