Note 9 — Capítulo III.
Enrique de Mesa y Rosales translation
¡Pero yo he amado tu mansión salvaje,—tu desconocida, inculta, solitaria orilla,—donde apenas el leñador halla una senda—y escasamente el pescador maneja un remo.—Por el abandono de los hombres te amo más—que el arte ni la avaricia intrusos,—no quieran amansar el choque rudo de tu torrente—o recoger la vendimia de tus rocas,—magníficamente salvajes!