Note 366 — LA PAZ.
Federico Baráibar y Zumárraga translation
El canto o estridulación de la cigarra era muy agradable para los griegos. Anacreonte compuso una oda en honor de este insecto, y Homero (Ilíada, III, 525) califica de armoniosa su voz. Esopo la pondera igualmente en esta fábula:
Un asno oyó cantar a las cigarras, Y de su bella voz quedó prendado. —¿El qué coméis, les preguntó envidioso, Para sacar tan agradable canto? —Solo rocío, contestaron ellas. Y el asno con artístico entusiasmo, —Solo rocío comeré, se dijo. Y al cabo de ocho días le enterraron.