Note 282 — CARIB.
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Hemos usado la palabra raza y no pueblo ó nación, por que creemos que la tribu india de los Guaycure, en la costa occidental de la América del Norte, y de la cual se supone procedían los indígenas de las grandes Antillas, no pertenecía á la raza caribe, procedente del Continente Sur.—Está probada la existencia del hombre en el Nuevo Mundo desde los tiempos más remotos, encontrándose sus vestigios en las lejanas épocas del mammut, el mastodonte, el milodonte. el megaterio y otras especies de animales monstruosos; de lo cual resulta insostenible la teoría de que la raza americana se deriva de la mogólica. El problema, pues, del origen del indio americano está por resolver. Pero nosotros tomamos el Archipiélago antillano, para el estudio de sus habitantes, tal como le encontraron los conquistadores, y de sus propias crónicas se destacan las dos razas, con sus usos, costumbres, lenguajes y tipos humanos muy diversos.—Generalmente se acuerda hoy día mirar la especie humana como única; pero esto no impide reconocer, entre las diversas naciones que pueblan nuestro globo, diferencias numerosas más ó menos acentuadas, conformaciones hereditarias más ó menos permanentes. Se ha convenido en designar estas modificaciones particulares bajo el nombre de razas, y admitir así la variedad en la unidad. Estas razas, tan pronto se propagan por generación, tan pronto se combinan y se transforman por crecimiento. La idea de estas modificaciones es muy antigua. Moisés, y más tarde Eforo de Cumes, han dividido los hombres, el uno en tres razas, según los tres hijos de Noé, y el otro en cuatro, según los cuatro puntos cardinales. Linneo reconocía (1766) en su Homo sapiens, cuatro variedades. Blumenbach proponía cinco razas: caucásica, mogola, etiópica, americana y malaya. Dumeril seis, añadiendo la hiperbórea. Bory de Saint-Vincent, que distingue quince especies de hombres, reconoce razas y sub-razas. Cuvier y Moquin Tandon tres razas principales: blanca, amarilla y negra. Isidoro Geoffroy Saint-Hilaire analiza las razas humanas, tomando por punto de partida los cabellos lisos ó crespos, la nariz sobresaliente ó deprimida, la piel blanca, amarilla ó negra y las condiciones de talla, ojos y miembros.—Esta confusión de los sabios en sus clasificaciones ha hecho que algunos admitieran para América una sola raza, otros dos, la colombiana y la americana, y por fin Morton en su Crania americana ha notado las diferencias considerables, y ha ensayado el primero una clasificación de las razas del Nuevo Mundo.