Note 312 — Aguada y Aguadilla.
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El “Diario Popular,” de Mayagüez niega la necesidad de proveerse la armada de agua con las siguientes palabras: “Pero Colón no pudo tomar aguada en nuestra isla porque no la necesitaba. Las 17 naves que traía se abastecieron del precioso líquido en Canarias, de cuyo puerto salieron á principios de Octubre, y cuando el 3 de Noviembre divisaron las tierras del Nuevo Mundo, el agua no les había faltado: es decir, que en sus depósitos podían llevar mayor cantidad que la que necesitaban en un mes.—En la Guadalupe, donde permanecieron ocho días, tomaron agua en gran cantidad porque la isla es rica en manantiales. Así lo afirma el conde Roselly de Lorgues en su historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón: “Mientras tanto, dice, mandaba el Almirante proveer de leña, hacer aguada y lavar las ropas de las tripulaciones.” Si de la Guadalupe salieron el 10 de Noviembre, tocaron en Santa Cruz el 14 y anclaron el 19 en los mares boriqueños, ¿puede imaginarse que en los pocos días trascurridos tuviesen necesidad de volver á hacer aguada, estando ya á las puertas de la Española—término del viaje—y cuando la que tomaron en Canarias les duró más de un mes?”—Y el señor Brau refutó al escritor mayagüezano, desde El Clamor del País, con este razonamiento: “Si los españoles, que venían con Colón, contaron á Pedro Mártir, en abril de 1494, que habían tomado agua en el último ángulo de la costa occidental de Puerto-Rico, ¿cómo vamos á desmentirlos, porque un conde francés sostenga que ya la habían tomado en la Guadalupe?—Y conste que Roselly de Lorgues no desmiente nada; se limita á decir, que en la Guadalupe hicieron aguada los barcos, cosa llana después de una navegación de más de veinte días. Pero hacer aguada el 10 de Noviembre no implica el no volverla á hacer nueve días después; sobre todo si se tiene en cuenta: 1º—Que el aprovisionamiento en una playa desierta, sin muelle ni facilidades de embarque, debió ser penoso. 2.º—Que los depósitos de á bordo eran muy rudimentarios, como pudo verlo todo el que quiso, en la Santa María que estuvo en nuestro puerto. 3º—Que los tripulantes eran mil quinientos y con ellos venían vacas, yeguas, cabras, ovejas y sus machos, en cantidad proporcionada para la colonia y cerdos y perros, y gallinas y otras aves domésticas, cuyas necesidades de alimentación debieron exigir bastante líquido. 4º—Que los expedicionarios traían naranjos, cañas, camuesos y gran número de plantas vivas, que necesitaban regarse. 5º—Que la provisión de agua no debió revestir la misma importancia en las Canarias, al empezar la navegación, que en la Guadalupe, donde por la altura tomada é indicaciones de los indígenas, pudo calcular Colón próximo el término de su viaje; y 6.º—Que si en Noviembre de 1493 se sentía tanto calor en estas latitudes, como el que sentimos en el momento de escribir estas líneas, hay que compadecer á aquellos argonautas, y convenir en que el consumo de agua para mitigar su sed debió ser, al singlar por el mar caribe, doble del que necesitaron antes de pasar la línea del Trópico.—Y he aquí como se concibe, que hiciera aguada en Puerto-Rico si no toda la flota española, alguno de sus buques en que escaseara el líquido, justificando este análisis crítico la tradición de cuatro siglos y la versión de Antonio de Torres y demás compañeros en Medina del Campo”.