Note 274 — DIEGO HURTADO DE MENDOZA (Hacia 1503-1575)
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El pueblo, a quien conmovió profundamente la muerte de don Alonso de Aguilar, no perdonó al Conde de Ureña el haberse salido con vida de la batalla de Sierra Bermeja, lo cual dió ocasión «a los cantares y libertad española», según frase del mismo Mendoza. Un cantarcillo preguntaba:
Decid, buen Conde de Ureña, ¿dónde don Alonso queda?
Hubo varios romances cantando el desastre. Uno, muy famoso, empieza con este sentido lamento:
¡Ríoverde, Ríoverde, tinto vas en sangre viva! Entre ti y Sierra Bermeja murió gran caballería; murieron duques y condes, señores de gran valía...
El hijo de don Alonso, don Pedro, peleaba de rodillas y mal herido al lado del héroe, quien le suplicaba le abandonase para ir a consolar a su madre; pero hubiera perecido con su padre si no le hubiese separado de allí don Francisco Alvarez de Córdova.